| Mulholland
Drive
Sitges, 9 de Octubre
del 2001
Betty llega a Los Angeles decidida a convertirse
en una estrella. Adam es un joven director de
moda que descubre que la mafia es la que manda
en su película. Rita es una joven enigmática que
pierde la memoria tras un accidente de coche en
el que resultan muertos dos hombres que aparentemente
retenían a la joven en contra de su voluntad.
Sin saber quien es, elige un nuevo nombre cuando
ve el cartel de una película de Rita Hayworth.
Tres personajes que verán como sus historias quedan
entrelazadas por la magia de David Lynch.
Aburrida, soporífera, dormilona, lenta, no original,
arrogante, ininteligible, mediocre, etc..., son
términos que vienen a la mente después de ver
una película como Mulholland Drive. El
señor Lynch se despacha a gusto con una historia
de las suyas, inverosímil, retorcida, en la que
mezcla una extraña relación entre dos lesbianas
con un asesinato, y a la vez con una micro historia
a parte de un director de cine y sus problemas
con la mafia. La verdad, Lynch, ya no es lo que
era, sus últimas películas, tales como Carreteras
Perdidas y Mulholland Drive, parecen
producto de un viaje producido por alucinaciones
a causa de algún tipo de estupefacientes. Y, en
realidad, es como hay que ver esta película, como
si de un "viaje" se tratara. En definitiva,
que el rollo lesbiana le va muy bien al señor
Lynch para meter en el saco de la marginación
a los de siempre.
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