DEMONLOVER. Olivier Assayas. Francia. 2002.

    
De la mano del director francés Olivier Assayas llega al Sitges 2002 su última película Demonlover, con la que el realizador explora un nuevo universo, el de las grandes multinacionales, en este caso, del manga y del vídeo pornográfico y violento. Con este thriller futurista, lleno de dobles y triples juegos de rivalidades y sucias maniobras empresariales, Assayas (Destinées sentimentales) firma uno de los más bellos films políticos de este comienzo de siglo.
Diana trabaja para una multinacional presidida por Henri Pierre Volf. Dentro de los planes de diversificación del grupo Volf está la negociación de compra de Tokio Anime, una sociedad japonesa que está produciendo un revolucionario y nuevo tipo de manga: el manga pornográfico en 3D. Otras dos empresas se disputan la exclusividad de la difusión de las nuevas imágenes de Volf en Internet: Mangatronics y Demonlover. La primera contrata a Diana para ejercer de espía industrial y entorpecer las gestiones del contrato de Demonlover. Pronto, la joven mujer descubrirá las relaciones de esta empresa con sites ultraviolentos y pornográficos de los que nada sabe Volf Group y la apariencia inocente y neutra de sus colegas se empieza a poner en tela de juicio.
En este juego de ambiciones y poder que es Demonlover, donde la perversidad y a humanidad del hombre se ven interrogadas con gran virulencia, Assayas consigue crear unas composiciones visuales y sonoras de gran belleza con frecuentes cambios de ritmo y de luminosidad. Con música de Sonic Youth y con un reparto encabezado por Connie Nielsen, Gina Gershon, Charles Berling, Chloe Sevigny y Jean-Baptiste Malartre.

La Crítica

Buen intento de Olivier Assayas de enfrentarse a las ficticias mafias de las internacionales relacionadas con proyectos en internet. Algo de lo que no se informado demasiado, por esa razón, todo lo relacionado con el tema internet no tiene demasiado realismo. Po otro lado, los errores de montaje hacen que el espectador quede desorientado. Además de un final un tanto perdido, resumiendo, que se hace confusa, y poco entendedora.

[Daniel Prada]