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Film
protagonizado, entre otros, por Sancho Gracia, Carmen
Maura, Ángel de Andrés López y Terele Pávez y
escrita por De la Iglesia con su habitual coguionista,
Jorge Guerricaechevarría.
La première de la película se incluirá en la sección
Gran Angular del Festival, que se caracteriza por la
participación del público a través de sus votos.
La historia se desarrolla en Texas-Hollywood, Almería,
un polvoriento poblado del Oeste donde hace décadas
que no se ruedan películas. En el año 2002, sólo
quedan allí veteranos especialistas de cine que se
ganan el sustento recreando patéticas escenas de acción
para los escasos turistas que visitan la zona. Sus
existencias se verán perturbadas por la llegada de un
niño que busca a su abuelo y por la intromisión de
dos tiburones de las finanzas con intereses en la
especulación inmobiliaria.
En los años sesenta y setenta se popularizó el
sapaghetti-western, un subgénero del western para el
que se buscaron paisajes similares a los del Oeste
americano en Europa, concretamente en España (Almería)
e Italia, donde se construyeron poblados como decorado
y se utilizaron actores secundarios y especialistas
locales. Álex de la Iglesia afirma que la historia de
800 Balas “se nos ocurrió después de ver un
espectáculo en un saloon de un poblado almeriense.
Descubrimos que algunos de los actores especialistas
vivían allí permanentemente, con el sombrero vaquero
y las botas con espuelas puestas. Todos tenían alguna
anécdota que contar”.
En este sentido, el equipo ha podido contar con el
asesoramiento técnico de Joaquín Luis Romero
Marchent, director de las míticas Antes llega la
muerte y El sabor de la venganza, de quien
se podrán ver algunos trabajos en la retrospectiva
sobre el Eurowestern que prepara Sitges 2002.
Con un presupuesto de 5 millones de euros y doce
semanas de rodaje (8 en Almería y 4 en Madrid), la
película es el primer proyecto de Pánico Films, la
productora creada el año pasado por Álex de la
Iglesia, y será distribuida por Sogegine-Sogepaq.
800 Balas promete escenas de acción, carreras de
caballos y mucho espectáculo en una película que ha
sido definida por su director como un “marmitako
western, un guiso de bonito con patatas mucho más
sabroso que los spaghetti”.
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