Cuando el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero amplió el derecho del matrimonio a las parejas formadas por personas del mismo sexo, seguido más tarde por el reconocimiento de los derechos vinculados a la identidad de género, no solo estaba propiciando uno de los cambios sociales más importantes en la historia reciente de la sociedad española o colocando a nuestro país dentro del club de los más avanzados en cuestiones de derechos civiles. Fue, sobretodo, un acto de justicia. Un avance importantísimo dentro de una sociedad que es mucho más diversa y plural que unos años atrás. Pero fue, sobretodo, una medida que hacía feliz a una buena parte de la sociedad española. La política entendida como un factor de optimismo.
Ha pasado ya algún tiempo desde la adopción de aquella histórica medida y la experiencia se ha consolidado plenamente. Los matrimonios entre personas del mismo sexo son ya algo que la sociedad española está dispuesta a denominar como “normal”. Pero estos derechos, ¿son para siempre?
En las próximas elecciones generales, el partido socialista se presenta ante la ciudadanía como la única fuerza capaz de garantizar el nivel de derechos asumidos en nuestro país y que sigamos avanzando todavía más para su desarrollo y consolidación. Y esto, que parece formar parte de la retórica electoral, es cada día más una certeza. Quiero hacer aquí una precisión porque creo importante asegurar y garantizar los principios aprobados en esta legislatura que ahora acaba. No podemos dar credibilidad a las buenas intenciones del Partido Popular que, en aras a una escenificación de su paso al centro tantas veces desmentido por otras decisiones que no son objeto de este artículo, mantienen recursos ante el Tribunal Constitucional que pretenden acabar, entre otras cosas, con la extensión de ciertos derechos a todas y todos los españoles. ¿Acaso retirarán el recurso si hipotéticamente ganasen las elecciones? ¿Qué les impide retirarlo ahora?
El mantenimiento de estas medidas pasa por defender la única opción progresista que puede garantizar una mayoría estable para la continuidad de las políticas de igualdad y de extensión de derechos civiles. En definitiva, para las políticas de avance social que han aplicado los diferentes gobiernos socialistas desde 1982 y que han sido, sin duda, los periodos de mayor progreso social y económico de nuestro país. Justo lo contrario de lo que significó el periodo del gobierno Aznar, al que podríamos retroceder si se produjera una baja participación ciudadana en las próximas elecciones del 9 de marzo.
Un paso más
En esta nueva legislatura, los socialistas presentamos una serie de propuestas que permitirán profundizar y proteger la saludable diversidad y el pluralismo que existe en la sociedad española. Las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales requieren de nuevos instrumentos que garanticen la igualdad de trato y la no-discriminación en todos los ámbitos sociales. Estas medidas deben formar parte de una propuesta programática que garantice la no discriminación en el ámbito laboral, sanitario, educativo, familiar… Una propuesta que combata la homofobia y la transfobia con los mismos instrumentos y estrategias con las que nos enfrentamos a otras actitudes hostiles hacia la diversidad como el racismo o la xenofobia. Todo ello en el marco de una estrategia europea contra la discriminación en la que España, con un gobierno socialista, seguirá estando a la vanguardia en materia de derechos de ciudadanía y en las políticas de gestión de la diversidad.
Para ello aprobaremos una Ley integral de Igualdad de Trato y contra la Discriminación que coloque a nuestro país de nuevo en primera línea de la garantía efectiva de los derechos, a la vez que fomente el reconocimiento de la diversidad como un activo social. Esta medida irá acompañada de un Plan Nacional para la igualdad de Trato y de Oportunidades que combata cualquier signo de discriminación.
Políticas de apoyo a la Familia
Otras iniciativas tendrán que ser arbitradas como desarrollo de aquellas más generales ya aprobadas, como el derecho de los permisos de maternidad/paternidad en parejas del mismo sexo, etc. con el eje de la corresponsabilidad.
Estas medidas, que tendrán que implementarse en el futuro, pondrán su acento en la educación para la igualdad y en la Salud, y estarán encaminadas a la formación de profesionales en el campo de la diversidad social, programas de investigación en salud y equidad -con especial énfasis en género-, orientación sexual, etnia y discapacidad
Tenemos por delante un trabajo importante, pero también una enorme ilusión por hacerlo. Por eso, en nuestra campaña de explicación de nuestras propuestas a la ciudadanía vamos hacer hincapié en el optimismo. Y queremos seguir así, sin dejar de preguntarnos: ¿por qué la política no nos puede ayudar a ser más felices?¿No es acaso esa su función?