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MI MIRADA
por Didi Escobart ( Diosa )

SEMEN SUDOR Y LÁGRIMAS

Sin caer en el fullmontysmo emocional, es decir, en el exhibicionismo barato, en el streptease  sentimentaloide y egocéntrico, Martin nos desgrana todas sus vivencias, nos confía sus sentimientos, relatándonos sus momentos de pasión, el esfuerzo que conlleva la supervivencia y los instantes en que el dolor sodomizó su espíritu. Pasión, esfuerzo y dolor, un trío que no podrás ver en sus películas, pero que en este libro ha reflejado con las dosis justas de sensibilidad y crudeza. Un trío, que pasaría a ser la versión humanizada de la Trinidad divina, pero que en vez de formar a Dios, conforma a una persona. Un trío compuesto por semen, sudor y lágrimas.

Martin, siempre presto al desnudo, nos ha mostrado ahora algo más que su bello cuerpo bronceado y embadurnado de aceite, eterna invitación al mejor de los pecados. Martin nos ha abierto la bragueta de su alma, y nos ha mostrado cuan dotado está para vivir la vida en todas las posturas imaginables. Martin ha sabido esquivar los “gatillazos” del destino, mostrándose siempre erecto, eyaculándonos en la cara un chorro de libertad, blanca y húmeda, exultante y envidiable.

Así es Martin, un niño grande, un niño con la sensualidad de un hombre... un hombre con el corazón de un niño.. Es un rebelde porque el mundo le hizo así. Es un icono de la trasgresión, porque representa justamente lo contrario de lo que muchos podían esperar y exigir de él. Es un valiente, porque nació marcado pero consiguió tatuar su cuerpo y su vida hasta lograr su propia marca, sus propias señas de identidad, un presente alejado del futuro que, por cuna, tenía destinado. Es un ser desprovisto de prejuicios, es un ser puro, un ser humano en estado puro.

Del seno de la represión eclosiona la desinhibición más absoluta, de la cual nuestro amigo hace cumplida gala, enarbolándola como una bandera victoriosa. Martin no se doblegó, no desfalleció, y antes consintió en alquilar su carne que prostituir su instinto.

Tal vez en un futuro Martin Mazza reclame ese título de Marqués de Alvarado que, en justicia, le pertenece, pero mientras tanto ya ha logrado convertirse en un “Grande de España”... en lo suyo. Esta fama internacional no ha sido heredada, sino ganada a pulso, enfrentándose a todo convencionalismo y demostrando que se puede ser noble, independientemente de pertenecer a la Nobleza. Nobiliarios o no, él ya ha ganado mil títulos ilustres: el Marquesado del Sado, el Duque del Dildo, el Conde del Manubrio... el “Príncipe Alberto”, el “Rey de las camas”, el Emperador del Porno. Aunque su mayor logro ha sido llegar a convertirse en sí mismo, en Martin Mazza.

Toda mi vida he querido escribir el epílogo de la autobiografía de un famoso actor porno gay, ¡y cuando ya casi había perdido la esperanza de hacer realidad mi sueño, mi querido Martin Mazza no tiene otra ocurrencia que pedirme un texto como broche final para la suya!.