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DIOS ENTIENDE
por José Mantero

La de Colón es Cristo

Escribo estas líneas unos días antes de la nueva misa-lapa (lapa, de bomba-lapa, terrorismo de las conciencias) que el presidente de la conferencia episcopal española, el eminente Rouco, le anda montando al Gobierno democrático, al Estado de derecho, a la paz social, a la sociedad general. Tengo noticias más o menos fidedignas (estas cosas son así: de Roma no viene lo que a Roma no va…) de que el día de los santos inocentes (o sea, de todos nosotros, los que seremos agredidos por su eminencia, por Kiko Argüello y sus hordas ultracatóliconacionalistas) intervendrá en ese acto, vía satélite, nada más y nada menos que el mismísimo José Ratzinger, a la sazón soberano de la pequeña y poderosa monarquía absolutista vaticana. Zapatero verá a lo que se arriesga, permitiendo semejante ingerencia extranjera en la vida democrática española.
Al parecer, la tapadera diseñada para el acto de la plaza de Colón es, nuevamente, la familia formada por un hombre de derechas ultracatólico con una mujer de derechas ultracatólica. Una celebración de acción de gracias, dirigida a su dios de derechas ultracatólico, por sus familias.
Excluidas quedan el resto de familias del Estado español: cuestión de manzanas y peras, supongo, utilizando las inteligentísimas categorías de la concejalísima del madrileño ayuntamiento.
Todo quedará en puro folclor a la manera más zafia de esa particular kale borroka suplantadora de las conciencias en que se ha convertido cada convocatoria obispal. Nada serio, pues nuestra sociedad está viva y ellos lanzan un mensaje dirigido a muertos vivientes: los kikos y demás mesnadas ultras que están organizando la de Colón es Cristo. Nada serio. Cosas de zombies.
Sin embargo, es para reflexionar que un Estado autodefinido (no de pasatiempos, sino de Constitución) como aconfesional pase por carros y carretas permitiéndole a la sucursal de una mini-potencia extranjera que suelte sapos y culebras contra este mismo Estado anfitrión.
Porque, efectivamente, dispararán desde el púlpito de Colón algo más que salvas de ordenanza contra Gobierno y sociedad españoles. En concreto, estos particularísimos Donerresqueerres mitrados, tornados artilleros y zapadores contra las últimas conquistas sociales propiciadas por el actual Gobierno, en respuesta a las luchas de muchos años de individuos y colectivos.
Nuevamente, las simpares ilustrísimas y sus lacayos neo(con)catecumenales querrán agredir verbal, ideológica e incluso espiritualmente al colectivo LGTB, probablemente alentados, entre otros, por las extemporáneas declaraciones de la reina Sofía, recogidas en el libro de la periodista opusina Pilar Urbano. Ambas dos cardadas se obstinan en no llamar matrimonio a la realidad que nuestro ordenamiento jurídico recoge y consagra con ese nombre.
Unos y otros pretenden no dejarnos vivir en paz. No lo conseguirán, mal que les pese, pues nuestra tierra va madurando sus conquistas democráticas y no podrán con nosotros. Pero seguirán con sus inocentadas, como la de Colón el día de autos.
Lees estas líneas cuando ya ha pasado todo: han tenido muchos menos manifestantes de los previstos, se les han desmarcado del borrokateo “espiritual” más obispos (un ala sensata tenía que haber), Rouco rabió…
Y lo que han conseguido es, justamente, lo contrario, lo que se dice en Masonería: unir lo disperso. Sí, sus ilustrísimas y sus adláteres nos habrán unido más a todos los ciudadanos que nos negamos a ser súbditos. A ver si prontito hay otra movida en Colón. O en donde sea. O no. Bendita sea Dios.

Excluidas quedan el resto de familias del Estado español: cuestión de manzanas y peras, supongo, utilizando las inteligentísimas categorías de la concejalísima del madrileño ayuntamiento.
Todo quedará en puro folclor a la manera más zafia de esa particular kale borroka suplantadora de las conciencias en que se ha convertido cada convocatoria obispal. Nada serio, pues nuestra sociedad está viva y ellos lanzan un mensaje dirigido a muertos vivientes: los kikos y demás mesnadas ultras que están organizando la de Colón es Cristo. Nada serio. Cosas de zombies.
Sin embargo, es para reflexionar que un Estado autodefinido (no de pasatiempos, sino de Constitución) como aconfesional pase por carros y carretas permitiéndole a la sucursal de una mini-potencia extranjera que suelte sapos y culebras contra este mismo Estado anfitrión.