Alex Rei autor de "El Diario de JL"

ES DOCTOR EN DERECHO Y TIENE ESTUDIOS DE FILOSOFÍA. TRABAJA EN PROYECTOS DE PROTECCIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS. HA COLABORADO CON DIVERSAS PUBLICACIONES Y EN CONOCIDAS WEBS DEL UNDERGROUND MADRILEÑO COMO SPICNIC O LAMESACAMILLA.COM. TRAS VIVIR EN BRUSELAS, ÁMSTERDAM Y BERLÍN, ACTUALMENTE RESIDE EN MADRID. EL DIARIO DE JL ES SU PRIMERA NOVELA.
 



¿Cómo nace el proyecto de El diario de JL?
Hace algo más de dos años tuve que ir unos meses a Bélgica por temas de estudios. No vivía exactamente en Bruselas sino en una ciudad universitaria no muy lejana; y como no iba por mucho tiempo me esforcé en conocer gente gay con la que salir, etc. A un amigo mío, Julián Mister Nny, le conté en varios emails mis aventuras y desventuras por la noche y en la asociación de estudiantes gays de aquella Universidad. A Julián, que es el editor de www.lamesacamilla.com, le hicieron gracia aquellas historias y las publicó en su web. Así nació El diario de JL, aunque aquellas primeras entregas nada tienen que ver con el libro que se ha publicado.

¿Cuál fue tu sensación cuando al cabo del tiempo cinco mil personas visitaban el Diario en Internet? Y a partir de ahí: ¿fue difícil el salto editorial?
Fue una cosa progresiva. Creo que se fue corriendo la voz y la gente se fue enganchando a las historias. Yo era consciente de esa aceptación porque recibía correos electrónicos de lectores, algunos de los cuales he llegado a conocer incluso personalmente... Siempre intenté escribir esas historias por diversión pero, al mismo tiempo, quería probar nuevos estilos, giros para ver si eran o no bien acogidos. En esto internet es un medio muy dinámico, lo que constituye una de sus principales ventajas. Pese a todo, siempre he intentado escribir lo que me apetecía, lo que me sentía bien escribiendo aunque quizá no gustara tanto a la gente. Creo que la clave del interés que despertó es que la gente se siente identificado con JL porque lo que él vive de alguna manera lo vivimos todos. El salto editorial siempre es difícil... Pero después de dos años con las historias de JL en la red, me propuse hacer un volumen, tomar esas ideas, rescribir algunas... Mucha gente me animó a hacerlo y, bueno, lo presenté al premio Odisea y aquí está. Tengo que decir que ya en una edición anterior me había presentado con una novela policíaca.

¿Una novela policíaca a un concurso de literatura gay?
Creo que la literatura gay no es un género aparte. Se caracteriza, simplemente, porque tiene personajes o situaciones donde la homosexualidad está presente. Y esas situaciones pueden estar en muchos géneros: desde la novela rosa, pasando al drama, la tragedia o también la novela negra. En cualquier caso, aquella novela tenía bastantes carencias y con muy buen criterio no ganó nada.

Por lo visto ahora ya no se puede acceder al Diario por Internet. Tus próximos escritos ¿también estarían libres en Internet, o a partir de ahora todo se editará tradicionalmente?
Durante los años de vida del Diario en internet he estado vagando de unas webs a otras. Cuando La Mesa Camilla decidió que el Diario no tenía cabida en sus contenidos pasé a Spicnic y este otoño esta web también decidió que preferían prescindir del Diario. Parece que los que van de modernos se asustan con determinados contenidos. Así que decidí montar una revista digital en donde Jota Ele tiene un consultorio sentimental y sexual, donde hay colaboraciones de otras personas, donde hay una sección de libros, discos, películas y reportajes variados sobre muy diversos temas. Allí ahora estoy colgando la novela policíaca de la que te hablé antes. Internet se puede compaginar con la edición tradicional porque son dos medios totalmente diferentes. Internet es mucho más coyuntural, temporal, espontáneo y puede funcionar como un laboratorio de pruebas que después se trasladen a la escritura de un libro que exige más técnica, más pausa y unos contenidos no tan inmediatos.

No crees, por tanto, que internet vaya a sustituir el papel...
En la literatura no, desde luego. No es lo mismo leer una novela en la pantalla que en un libro. La edición es un arte que no puede sustituir la informática. Los libros no son efímeros, tienen vocación de permanencia. Otra cosa son las publicaciones periódicas, revistas o periódicos, que sí pueden acabar desapareciendo en formato papel.

Álex, una pregunta un tanto comprometida. Jota Ele es un personaje extremadamente sexual y tiene unas experiencias espectaculares: ¿cuánto es autobiográfico?
Pienso que sólo podemos escribir de lo que conocemos. Podemos intentarlo con lo que no conocemos pero en ese caso es muy difícil que lleguemos al lector. Todos o casi todos los locales que aparecen en el libro los conozco de primera mano. Y las experiencias, algunas son mías y otras de gente cercana... Pero que por estar tan cerca, son de alguna manera también mías. En cualquier caso, como digo en la introducción, la dialéctica realidad-ficción me parece un poco maniquea y falsa. La realidad necesita de la palabra para serlo y desde el momento en que uno cuenta algo ya está introduciendo elementos que no han ocurrido, que son subjetivos... Cuando se escribe se hacen lecturas de la realidad y la realidad es lo que uno ha vivido.

Háblanos de los pijamitas y los te-hostio
Mira, esto sí es personal, porque son los chicos que más me llaman la atención... Los pijamitas son chicos pequeños, con cierto aire aniñado que te apetece llevártelos a casa, ponerles un pijamita, acostarles y contarles un cuento. Que te apetece proteger. Los te-hostio son todo lo contrario, los chulos de barrio, con cierta agresividad que inspiran cierto temor, los bakalas, vamos. Tengo amigos que me dicen que son dos extremos y que, claro, por ser un poco pijamita o un poco te-hostio me gustan todos, pero no es verdad, jajaja. Ahora, creo que son dos tipos de chicos que nos gustan a muchos homosexuales.

El personaje de Jota Ele parece ir madurando cierta teoría sobre el rol pasivo de la dominación, que se diferenciaría de la sumisión; ¿nos puedes explicar un poco todo esto?
Yo creo que la dominación es un juego sexual más, tan válido como cualquier otro. Un juego donde hay consentimiento y donde uno participa en una especie de performance. El masoquismo sano es aquel que no deja huella, ni física ni psíquica. La sumisión es quizá la versión no sana de esto, cuando uno decide negarse a sí mismo y someterse a los deseos de alguien. Quizá en toda relación hay un elemento de esta sumisión mal sana... Pero mientras la dominación es una experiencia que enriquece al que la practica, la sumisión humilla y degrada. A esto es a lo que se refiere Jota Ele.

El Diario en Internet fue un éxito tremendo. ¿Qué vendrá después? ¿Veremos más aventuras de Jota Ele? ¿O a lo mejor te espera un proyecto distinto?
Jota Ele sigue vivo y le siguen ocurriendo cosas porque yo sigo vivo. Así que puede que veamos más historias suyas. En cualquier caso también me gustaría escribir una novela con una estructura más clásica y en tercera persona. Hace un año que tengo una idea en la cabeza... A lo mejor sale algo interesante.