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Secretario de Relaciones con las ONG y
Movimientos Sociales, miembro de la ejecutiva
federal del PSOE y concejal del Ayuntamiento de
Madrid. Se inició formalmente en el activismo en
1992 al pasar a formar parte de la asesoría
jurídica de COGAM (en ese momento, Colectivo Gay
de Madrid). Fue presidente de la Federación
Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales entre
1997 y 2003, cargo que le sirvió además de
destacar como uno de los activistas gays con más
voz en nuestro país, para impulsar lo que sería
la base de la equiparación social en materia de
matrimonio que ahora el gobierno socialista está
debatiendo en el congreso y que se espera sea
aprobado antes de verano.
Muchos conocemos al Pedro Zerolo activista y
político, pero, ¿Cómo se define como persona
Pedro Zerolo?
Pues como un tio normal. Una persona que ha
luchado por vivir como piensa, por ser
coherente, y por lo de más me siento uno más. Es
más me relaja mucho sentirme uno más. Me siento
participe de un proyecto, me siento participe de
un movimiento, de uno y de varios en los que me
siento uno más. Cosa distinta es que en momentos
determinados les haya puesto voz, pero en
general me siento uno más y me relaja mucho eso.
De brillante presidente de la Felgt a
concejal del ayuntamiento de Madrid, y en poco
tiempo miembro de la Ejecutiva
del PSOE. ¿Cómo ha
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vivido esta carrera meteórica?
¿Y cual es la siguiente meta?
Primero lo he vivido como un sueño. Hay días que me
pellizco. Cuando el Presidente del Gobierno y
Secretario General de mi partido, José Luís
Rodríguez Zapatero, me pregunta por temas como puede
ser el plan Ibarretxe, o como puede ser la ley
integral contra la violencia de género, o la reforma
de los Estatutos como a cualquier otro ejecutivo,
pues la verdad hay días que creo que estoy soñando.
Pero, los que hemos soñado siempre, pues bueno,
tiene que pasar un tiempo para darte cuenta que esos
sueños se han hecho realidad. Por tanto, lo he
vivido como un sueño.
Con respecto a la otra meta, no tengo ningún tipo de
ansiedad política. Si la hubiera tenido, no hubiera
estado tantos años donde he estado. Porque no soy
ningún niño. Lo que si que tengo es ambición. Una
ambición concreta, y es seguir abonando un discurso
que creo que sigue siendo muy necesario, que es el
discurso de la sociedad del arco iris. Un discurso
político. Pero nada más, porque cuando tienes
discurso, se te escucha. Sobran políticos y faltan
discursos. Y por tanto da igual, si tienes cosas que
decir, da igual que seas concejal, que seas
ministro, que seas diputado, o que seas secretario
de movimientos sociales, lo importante es tener algo
que decir y creerte lo que dices. Y esa si es una
ambición. Una ambición que conlleva trabajo porque
los discursos hay que irlos nutriendo y elaborando
día a día, sobretodo cuando son discursos de
izquierdas.
¿Cómo valora el trabajo del Gobierno en la labor
que está llevando a cabo en la equiparación de los
derechos de gays y lesbianas?
Yo creo que se han dado pasos importantísimos. Que
hemos vivido momentos de una emoción extrema. Ya en
el debate de investidura, que el candidato a
Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez
Zapatero, dijera que iba a acabar con la intolerable
discriminación que todavía sufren homosexuales y
transexuales por el hecho de serlo, hizo que cada
vez que lo veía le hiciera la ola. Además sabía,
porque soy miembro de la ejecutiva, que la
reivindicación de gays y lesbianas iba a ser
prioridad y lo ha sido. Ha ido dentro del primer
paquete de medidas del Gobierno. Y a parte de los
trámites formales de remisión al consejo de estado,
y los plazos que hay que esperar, pues ha entrado el
30 de diciembre del 2004. Yo creo que eso ha
sorprendido incluso a muchos homosexuales, que ya el
hecho de que ganara la izquierda, de que ganara José
Luís Rodríguez Zapatero, que hubiera abiertamente
homosexuales en el ayuntamiento de Madrid o en la
ejecutiva ya lo veían con buenos ojos, cuando se
anunció que el proyecto salía del Consejo de
Ministros, hubo gente muy amiga que no se lo creían.
O sea que reconocían la valentía. Este es un
gobierno muy valiente y un gobierno que inicia una
legislatura que con el paso del tiempo se verá que
va a ser una legislatura muy arco iris. Una
legislatura de la cual me siento muy participe y me
siento muy implicado y muy identificado. No sólo por
la ampliación de derechos civiles, sino porque todas
las políticas que están saliendo del consejo de
ministros tienen una clara perspectiva de género.
Porque no lucho sólo por los derechos de
homosexuales, lucho por los de los transexuales, por
los de los bisexuales, por los de las mujeres, que
son las realidades que siempre han sido
discriminadas. Yo creo que esta legislatura pasará a
la historia como la legislatura Arco iris. Lo esperó
así.
¿En qué situación se encuentra el proceso de la
ley que equiparación de nuestros derechos?
Pues el proceso está en el Congreso de los
Diputados. Luego entrará el proyecto de modificación
del código civil en comisión para votarse en el mes
de abril. Una vez se vote y se apruebe, porque hay
mayoría parlamentaria para ello, irá al senado,
donde seguramente entre el PP y algún que otro
senador de Unión, o de algún otro partido, le van a
dar un revolcón, pero volverá al Congreso de los
Diputados y de allí saldrá porque hay mayoría
parlamentaria para su aprobación. Pero todavía
tendremos muchas cosas que oír, pero bienvenidas
sean. Que cada cual se vaya retratando. Eso es
bueno. Es bueno que la gente se retrate y que la
ciudadanía vea quienes son unos, quienes son otros,
que modelos defienden unos y que modelos defienden
otros. Si estamos haciendo cosas muy buenas, los
homosexuales estamos poniendo encima de la mesa
debates que están retratando a más de uno. Y eso es
bueno. Es muy sano democráticamente. Los gays
lesbianas y transexuales estamos contribuyendo a la
sanidad democrática de este país.
¿Qué diferencia hay a la hora de reivindicar
nuestros derechos desde la base de un colectivo a
hacerlo desde su posición actual?
Pues no hay diferencias, se es activista siempre. Yo
no he notado mayor diferencia. Creo que sigo siendo
el mismo, cuando no lo sea dímelo. Pero los defiendo
con igual ahínco y con igual ardor que los defendía
hace dos años cuando estaba en la Federación
Estatal. De eso se trata, de no dar ni un paso
atrás.
¿Considera que la labor de los colectivos está en
sintonía con la realidad de nuestros días?
Yo creo que sí. Ahora estamos en una situación de
impás. Dije antes de tranquilidad, esperando un
momento histórico que va a suponer un antes y un
después, y en ese día después los colectivos tendrán
que seguir realizando su labor. La labor no es otra
que seguir aunando en los principios que nos han
inspirado durante estos años. Que son los que han
inspirado a la izquierda siempre. Libertad, Igualdad
y Fraternidad. Por tanto apelaremos a la
fraternidad. Porque hay que recordar que vivimos en
España, en la Unión Europea, en Cataluña, en islitas
dentro de un mundo que no es precisamente de color
de rosa.
¿Qué opina de la actitud de la iglesia ante el
Gobierno en cuanto al matrimonio gay y otras
cuestiones como por ejemplo el aborto?
Que de haberle hecho caso a la jerarquía de la
iglesia católica hubiéramos vivido en un país
completamente distinto que el que ha determinado la
ciudadanía española. No hubiéramos tenido ley de
separación y de divorcio, ni la reforma que ahora se
pretende, ni la ley de adopción que tenemos, ni la
ley de reproducción asistida que tantos problemas ha
solucionado, ni campañas de prevención del VIH, ni
despenalización de los anticonceptivos, ni campañas
de embarazos no deseados, ni ley del aborto, por no
tener no tendríamos ni la Constitución que tenemos,
tendríamos una constitución confesional que nos
haría estar mas cerca de países como Irán y más
lejos de países como Francia.
En un estado aconfesional como el nuestro y con
los más que evidentes ataques verbales e incitación
al odio de la iglesia católica española contra un
segmento de la población aún marginado en derechos
pero no en obligaciones, ¿Cómo es posible que un
gobierno socialista como es el nuestro mantenga aún
y no corte de inmediato los acuerdos económicos que
mantiene con esta iglesia?
Yo creo que tanto el gobierno como la jerarquía de
la iglesia católica tienen claro que esos acuerdos
tarde o temprano se tienen que revisar. Tarde o
temprano se revisarán. Desde luego si dependiera de
mi voluntad se estarían revisando ya.
¿Y después del matrimonio qué?
Después del matrimonio una buena luna de miel.
Seguir luchado y educación, educación y educación.
Después de la igualdad formal, que es la mejor
medida educativa que hay, para la realidad
discriminada y para los de fuera, la educación para
alcanzar la igualdad social y material.
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