EL CÓMIC GAY

Ha sido largo el proceso que ha tenido que atravesar el mundo gay para hacerse escuchar en el universo de las viñetas. Y aunque, no podemos hablar de un auge o resurgimiento del cómic gay, si podemos hablar de un nuevo amanecer.

Desde los inicios, en nuestro país con Nazario y su Anarcoma, el detective travesti, o en el plano internacional, en el que tendríamos que hablar de Howard Cruse y su Wendel, recién publicado en España; pasando por Tom of Finland, considerado como gran maestro del cómic erótico gay, y el archiconocido Ralf König, leído por los heteros hasta la saciedad y llevado al cine en tres ocasiones, hasta la nueva era del cómic rosa, muy original, con mucha calidad y con unos nuevos autores que vienen pisando fuerte. Es pues, de recibo, destacar a esta nueva generación de ilustradores en este reportaje.

Los dibujantes modernos apuestan por trato normalizador de la homosexualidad, mostrando sin ningún pudor los hábitos sexuales de los principales personajes. En el panorama editorial americano, y también en el japonés, existe hoy en día una proliferación de títulos para los más diversos gustos, desde cómics-books para los que gustan de rol leather, para osos y chubbies, pasando por los superhéroes hasta los cómics clásicos de toda la vida. Nosotros nos centraremos en las tipificaciones que tienen más éxito y por ello están más de moda, el Manga Yaoi y el cómic clásico.


EL MANGA YAOI

Manga: es la palabra japonesa que designa a las historietas, cómics, o tebeos. Por extensión se llama así a la historieta de cualquier país que imite o muestre rasgos de las viñetas niponas. La palabra manga significa literalmente 'dibujos caprichosos' o 'garabatos', y fue un representante del Ukiyo-e (escuela de grabado xilográfico japonés), quien acuñó el término manga al combinar los kanji (los caracteres de origen chino que se utilizan en la escritura japonesa) correspondientes a 'informal' (man) y 'dibujo' (ga).

El manga abarca todos los géneros y llega a todos los públicos. Existe manga para todas las edades, profesiones y estratos sociales, incluyendo amas de casa, oficinistas, adolescentes, obreros, y, por supuesto, para gays, llamado Manga Yaoi, y para lesbianas, llamado Yuri. En definitiva, que el yaoi es un subgénero manga, que narra historias de temática homosexual. Los manga pertenecientes al género yaoi gozan de una gran aceptación en España, el motivo de este gran consumo viene dado, por suerte, porque cada día es menos complicado salir del armario, y los chicos y chicas jóvenes y adolescentes buscan identificarse en estos cómics.
Como dato curioso, se puede comentar que las primeras historias de amor entre chicos aparecieron en los años 70: Toma no Shinzo (El corazón de Thomas) de Moto Hagio (1975) y Kaze to ki no uta (Canción de viento y árboles) de Keiko Takemiya (1976), fueron las pioneras. La primera inició el género. La segunda fue el primer manga donde aparecieron dos chicos juntos en la cama. Las raíces se plantaron entonces, pero lo que hoy se conoce como yaoi tuvo su origen en el mundo de los dojinshi (fanzines) japoneses a mitad de los ochenta.

 





Estos dojinshis yaoi empezaron como parodias de las series de éxito en los que las autoras convertían en parejas a los protagonistas masculinos. Aunque ya habían existido historias parecidas con los personajes de series como Gundam o Gatchaman, la explosión se produjo en 1984 con Captain Tsubasa (Campeones), cuya reina indiscutible fue Minami Ozaki, posterior creadora de Zetsuai, el mayor éxito del manga yaoi, publicado en España por Ediciones Glénat. Básicamente todos los autores de manga yaoi son de nacionalidad japonesa, sin embargo, en Francia tenemos a uno de los mejores ilustradores de manga Europeo, Kinu Sekigushi (www.kinu-sekigushi.com). Los Kinu-boys son famosos y se han extendido por internet vertiginosamente. Este joven artista francés ha creado un estilo propio, dotado de grandes aptitudes gráficas, de gran originalidad y perfecta composición, ha logrado hacerse un hueco entre el exigente público del manga yaoi.

Aunque sea un poco increíble, la mayoría de los autores son chicas. Pero esto tiene una explicación. En Japón, las adolescentes japonesas no empiezan a relacionarse con los chicos hasta una edad avanzada, es por esta razón que les gusta ver reflejados en estos cómics las futuras relaciones con sus futuros novios. Es algo complicado de explicar, pero la cosa radica en la propia represión de la sociedad nipona. Sin ir más lejos, las editoriales publican el yaoi (que traducido quiere decir “mariconazo”, en término totalmente despectivo), porque tiene una gran cuota de mercado, sin embargo, se avergüenzan e incluso les resulta molesto por ello. En fin, esto nos permite a los homosexuales del resto del mundo disfrutar de maravillosas historias gays en formato de cómic, un concepto artístico un tanto infravalorado en nuestro país. Todo llegará.
 

EL CÓMIC CLÁSICO

En el 2002, DC Comics, la principal editorial de historietas de Gran Bretaña y la editorial que hay detrás de las colecciones de Superman y de Batman, por primera vez introdujo superhéroes gays en una apuesta destinada a atraer nuevos lectores. Alejándose de manera radical de las líneas argumentales tradicionales, donde el superhéroe siempre se queda con la chica, la edición de The Authority tiene como protagonistas a dos superhéroes homosexuales: Apollo y Midnighter. Desde la propia editorial afirmaban que era importante que las historietas fueran un reflejo de los valores de quienes las leen. Los personajes gays siempre fueron despreciados en el mundo de los superhéroes, todos ellos enfundados en calzas, pero, desde hace ya algún un tiempo, empezaron a aparecer personajes un tanto ambiguos en papeles secundarios en los cómics de más éxito, como El increíble Hulk y Superman. Este último trabajaba con una policía lesbiana en Metropolis. Además Northstar, un personaje gay, se unía al equipo de los X-men de Marvel comics. Estas grandes editoriales realizaron un gran esfuerzo incluyendo la homosexualidad, aunque fuera indirectamente, dentro de sus grandes y comerciales series. Pero realmente los autores que han marcado una época, los que han forjado también una parte de la historia de la homosexualidad, son los que desde un principio dibujaron sus historias para el público gay, de entre los cuales podríamos mencionar a Ralf König (Beach Boys, 1989), Götzinger (El futuro perdido, 1993), Bill Schmeling (The Hun, 1995), Kim Christy (Exotique, 1998), y un poco más tarde les seguirían artistas como Sebas (Historias de Sitges, 2000), Rafa (Chuecatown, 2002), Joe Phillips (Joe Boy: Vol 1, 2004), Glen Hanson (G-Man, 2004), Beau (Beau Men, 2004), Alison Bechdel (Unas bollos de cuidado, 2004), entre otros muchos. Totalmente recomendable todos ellos para hacerse una idea de la evolución del cómic más clásico durante estos años. No hacia falta mencionar a Tom of Finland, conocido ya por todo el mundo. Este tipo de cómic es el que nos ha acompañado durante una época en la que no era tan fácil ser gay como ahora. Es por ello, que todos estos artistas y todas aquellas empresas que tuvieron el suficiente valor para apostar por algo que realmente era arriesgado merecen el respeto y la admiración de todos.
 

EL CÓMIC GAY ESPAÑOL

El panorama en España del cómic gay es un tanto desolador. Después de unos inicios muy brillantes con Nazario como estandarte de la viñeta, la cosa fue de capa caída. Y todavía no ha levantado cabeza. Y no es porque no haya dibujantes, sino por la poca cultura de cómic de nuestro país. El cómic siempre ha sido relegado a un segundo plano, a ser algo secundario y a no tener valor artístico. En Francia, por citar un ejemplo, la cantidad de cómics vendidos es impresionante. Sólo basta pasearse por cualquier Virgin Megastore o Fnac y pasear por sus infinitas estanterías dedicadas a ellos, clasificados, expuestos y comprados masivamente como objetos de culto. Y es que allí, el cómic está considerado como un arte más y se le valora como tal. Pero un atisbo de esperanza se ciñe en el horizonte. Porque después de tantos años y gracias también al gran auge del manga nipón, podemos decir que esto está cambiando. Autores como el consagrado Sebas, con sus dos últimos trabajos Historias de Sitges, y Vacaciones en Ibiza; la joven promesa David Cantero (conocido por los flyers de la disco Salvation y el Gay Day en Space de Barcelona) son los culpables de este cambio. El primero porque posee una técnica depurada y unos guiones actuales que enganchan al lector por su credibilidad ambiental y su originalidad. El segundo por la energía que desprenden sus dibujos, que profesan un halo hipnotizante. No puedes parar de observar sus ilustraciones, influenciadas, en parte, por el manga y la animación. Por otro lado, no olvidarse de que también podemos disfrutar de las viñetas de Rafa en la divertida serie de tres volúmenes de Chuecatown. A grandes rasgos, este sería el panorama que nos podemos encontrar ahora mismo en nuestro país. Es curioso que nuestros grandes artistas tengan que irse fuera de España para poder publicar para después alguna editorial de la casa se fije en ellos. Quizás, dentro de poco veamos un nuevo florecer de este gran arte que es el cómic, y que se había quedado un tanto olvidado hasta la llegada del manga.

-Daniel Prada