No hace falta que llegue agosto para pasar calor en casa, quitar las mantas no es suficiente y descansar se convierte en una tarea casi imposible. Y más si duermes acompañado (ya sea de tu pareja o de una mascota).

 

Calma

No te frustres e inquietes porque hace mucho calor, eso sólo genera nerviosismo y eleva y mantiene tu temperatura. Mantén la cabeza fría y relájate. Acepta que la temperatura es la que es y piensa en otra cosa para poder dormir.

Ropa de cama congelada

Lo que proponemos es que metas en el congelador tus sábanas en una bolsa de plástico. A priori, parecerá una locura, pero cuando las saques, coloques y sientas el frescor, todo cobrará sentido.

Elige el algodón

Debes escoger pijamas de algodón porque son de peso ligero y transpirable, y promueven el flujo de aire de tu dormitorio. Como este material permite que tu piel transpire, también deja que circule del aire. Y si ves que aun así no aguantas con las altas temperaturas, quédate en pelota picada.

Crea tu propia brisa

Ten en cuenta cuáles serán las ventanas por las que saldrá el aire y ábrelas completamente. Elige las que no estén en habitaciones donde vayas a dormir. El aire que salga estará más caliente que el que entre, por tanto, debes descansar en las habitaciones por las que vaya a entrar. Intenta escoger como ventanas de salida las que den directamente a la calle, donde el movimiento de aire es mayor.

Hora de comer y de beber

Las noches de verano conducen a llegar a casa más tarde, y esto a ir a dormir a altas horas de la madrugada. Todo ello puede tener su lado bueno, quizá a esas horas haga menos calor, pero ten en cuenta que para obtener una mejor calidad del sueño no debes comer ni beber alcohol al menos dos horas antes de irte a la cama.

Agua

Ten preparada siempre una botella de agua para beber junto a la cama. Para que se mantenga fresca durante más tiempo, métela en el congelador durante el día y así cuando la tengas que llevar a la habitación estará helada. Seguro que más de uno pensará en abrazarse a la botella, bueno, ¿por qué no? ¡Pruébalo!

Ducha fría

Tomar una antes de acostarse es una manera rápida y fácil de bajar la temperatura y refrescarse. Pero no la pongas demasiado fría, no vayas a espabilarte y no logres coger el sueño. Si ni con todos estos consejos logras conciliar el sueño, quizá sea hora de que ahorres un poquito y te compres un aire acondicionado o un pingüino. Así seguramente no pases calor y puedas dormir tranquilamente y sin preocupaciones.

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