¿Te has ido ya de vacaciones y lo vas a hacer coche? Durante el viaje de ida no suele haber muchos problemas, la ilusión de pasar unos días de descanso y con ganas de disfrutar nos hacen estar más despiertos. El viaje de vuelta, con todo el cansancio de las vacaciones a las espaldas y las ganas de llegar a casa, ya es otra cosa.

Aunque hoy en día muchos coches cuentan con sistema GPS, una vez elegido el destino te recomendamos que consultes un mapa para visualizar la ruta que vas a seguir durante el viaje. Además, tampoco está de más que traces un camino alternativo por si encuentras algún accidente o atasco.

Ser conductor en un viaje largo, sobre todo si vas solo y te toca conducir todos los kilómetros, puede ser una experiencia no muy agradable. Por mucho que te guste, un viaje de más de 400 kilómetros cansa a cualquiera, y la zona de la espalda baja y de los hombros suelen resentirse bastante con el paso de las horas.

Asegúrate de que colocas bien tu asiento. Tu espalda debería estar totalmente apoyada en el respaldo mientras conduces, evita estar inclinado hacia adelante para poder manejar el volante. Si a pesar de regular el asiento no consigues apoyar bien la espalda baja, puede ser buena idea hacerte con un soporte lumbar. Los asientos pueden regularse tanto en altura como en profundidad: tus rodillas deben quedar dobladas al filo del asiento de manera cómoda y mantenerse ligeramente flexionadas para llegar a los pedales.

El reposacabezas es un elemento de seguridad, no de confort, está diseñado para evitar el latigazo cervical en caso de accidente, no para que apoyemos la cabeza durante el viaje. Colócalo para que la parte de arriba de tu cabeza coincida con la parte superior de la pieza.

Para cada dos horas o cada 200 kilómetros: sal del coche, estírate y descansa un rato. Intenta moverte y pasear un poco, y no sentarte en la silla de la cafetería según te bajes del coche. Lo ideal es caminar y realizar unos estiramientos para facilitar el retorno venoso en nuestras piernas. Moviliza tu columna y tu cadera para asegurarte un viaje más confortable. Siempre debes ir lo más cómodo posible, pero teniendo en cuenta que a veces lo que es cómodo para andar por la calle no lo es tanto para conducir. Es el caso de las chanclas, que podrían quedarse enganchadas en alguno de los pedales. Es mejor llevar unas zapatillas de deporte, por ejemplo. Por último, no te olvides de llevar unas gafas de sol en la guantera.

Recuerda llevar elementos básicos de recambio, como las ruedas de repuesto o un juego de luces. Aunque ya sepas cómo cambiar estos elementos no está de más que en los días previos al viaje eches un vistazo al manual de reparación de averías.

Por otro lado, es muy importante que lleves los elementos de seguridad exigidos por ley en caso de avería: los triángulos de señalización y chalecos reflectantes.

Evita las comidas pesadas y abundantes. En su lugar sustitúyelas por una alimentación variada y ligera. Lo ideal es que distribuyas las comidas en 4 o 5 tomas diarias que puedes realizar en los descansos. Mantente hidratado: un café está fenomenal antes de salir o cuando pares a descansar, pero recuerda que la mejor opción para hidratarte mientras conduces es el agua. Las bebidas energéticas, sobre todo las que contienen una alta concentración de cafeína pueden causar alteraciones del sistema cardiovascular y favorecer la deshidratación, por lo que no son muy aconsejables a la hora de conducir.

Si te ha tocado viajar como acompañante, tu misión será la de facilitar el viaje al conductor. Puedes echarle una mano de forma sencilla asegurándote de que la temperatura dentro del coche es la correcta, alrededor de los 22 o 23 grados (nunca más de 25), sin que se generen corrientes directas de aire frío

¿Cómo evitar los mareos en coche? Comer muy ligero, hidratarse constantemente con pequeños sorbos y centrar la mirada en objetos lejanos.Si estos métodos no son efectivos para ti, puedes probar con medicamentos de venta en, pero recuerda que es necesario tomarlos antes del viaje (al menos media hora antes), no cuando ya han aparecido los primeros síntomas del mareo.

Recuerda que lo más importante es llegar al destino y disfrutar del camino: no tengas prisa, sé responsable y no te pongas nervioso si pillas un atasco.

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