Eduardo César: “En BCN Checkpoint intentamos ofrecer a nuestros usuarios herramientas para que ellos mismos puedan protegerse contra el VIH”

 

Por Javier Montilla. Projecte dels NOMS-Hispanosida




 

Si hay algo destacable en Eduardo César (Curitiba, Brasil, 1981), es su calidez y su cercanía en las distancias cortas. Eso lo perciben las decenas de usuarios que cada día visitan el centro BCN Checkpoint, el centro comunitario de detección de ITS para hombres que hacen sexo con otros hombres (HSH), situado en Barcelona. Licenciado en medicina por la Universidad Federal de Paraná (Brasil), como otros tantos, cruzó el charco para alcanzar nuevas metas. Así, en la actualidad, es facilitador del Servicio de la prueba del VIH y la sífilis de BCN Checkpoint. Nos recibe para conversar pausadamente sobre la importancia de hacerse la prueba del VIH, de la relación con los usuarios y, también, sobre el ingente trabajo educativo que hace el centro, dentro de la comunidad gay, para minimizar al máximo el número de infecciones.

Para empezar me gustaría preguntarte si la prueba rápida del VIH consiste tan sólo en un pinchacito en el dedo.

Me gusta que me hagas esta pregunta. Porque esta duda también la tienen muchos de los usuarios que vienen a nuestro centro. El pinchazo es sólo una parte del proceso. A mí me gusta decir que la prueba del VIH es también un momento de reflexión de la persona ante su vida sexual. ¿Por qué? Porque sólo por el hecho de que la prueba venga acompañada de una sesión de asesoramiento e información sobre las vías de transmisión del VIH y sobre otros aspectos relacionados con la sexualidad, el usuario tiene la oportunidad de replantearse aspectos que, quizás, nunca se había imaginado.

¿Y la fiabilidad de la prueba es la misma que la convencional?

Sí, es exactamente la misma. Pero también es importante remarcar que la eficacia en detectar una infección depende del momento en el que existió la posibilidad de transmisión del VIH, dado que no detecta infecciones muy recientes. Por tanto, es importante hablarlo en un marco adecuado, dentro del espacio que ofrecemos en el servicio de la prueba.

¿Y crees que el test rápido ha sido una forma eficaz de facilitar la realización de la prueba del VIH a la comunidad homosexual?

No me cabe ninguna duda. Hay que tener en cuenta que los HSH se hacen la prueba con bastante frecuencia y la prueba rápida, en este sentido, facilita mucho este tipo de intervención. Por varios motivos. En primer lugar, porque permite realizar la prueba de una forma más rápida y sencilla. Y en segundo lugar, porque se puede disponer del resultado casi de forma inmediata. Y eso, naturalmente, estimula mucho a las personas. Además, desde que BCN Checkpoint introdujo la utilización de este tipo de pruebas, a finales de 2006, se ha incrementado mucho la demanda de la prueba. Pero, sin un verdadero trabajo de aproximación a la comunidad y campañas dirigidas exclusivamente a la población HSH, como lleva a cabo BCN Checkpoint, la prueba rápida por sí sola no hubiese tenido el impacto que ha tenido.

¿Y por qué crees que es tan importante un centro comunitario de detección del VIH para hombres que hacen sexo con hombres como BCN Checkpoint?

Muy fácil. Principalmente por la importancia de poder abordar entre iguales aspectos de nuestra sexualidad que siempre surgen y de los que hay muchas dudas. Por supuesto que el servicio de la prueba es ofrecido gratuito y confidencialmente, como en otros centros. Pero, insisto, ofrecemos algo más. Un espacio de aproximadamente una hora de duración donde la persona pueda hablar libremente, y sin reservas, de aspectos relacionados con el VIH y la sexualidad. Yo suelo decir que hablar es muy importante. Sobretodo porque se puede hacer en un marco apropiado, con hombres también gays que pueden estar viviendo situaciones parecidas y que intentarán darles la información suficiente para resolver esas dudas.

En el fondo, cuando hablas de la libertad a la hora de expresarse, ¿te refieres a que los hombres gays acuden a vuestro centro porque no se van a sentir juzgados por sus comportamientos sexuales, como en algunas ocasiones ocurre en la sanidad pública, o, en el mejor de los casos, con actitudes paternalistas poco eficaces?

Efectivamente, me refería a eso. Yo no lo hubiera expresado mejor. Nosotros intentamos cubrir esas carencias que se pueden encontrar en el servicio público o en otros centros. Creo que es muy importante la relación entre pares, como he comentado antes, no tan sólo por el hecho de que la persona que tienes delante pueda vivir experiencias semejantes sino porque, por el hecho de haber tenido, quizás, las mismas prácticas, sabes que no te van a juzgar. Y eso los usuarios lo perciben de forma notable. Por tanto, una situación tan delicada para muchas personas como es hacerse la prueba, se hace en un contexto más relajado. Y, en mi opinión, todo esto conlleva a que en un alto porcentaje se consiga fidelizar a la persona y que tenga como referencia nuestro centro para repetir de nuevo la prueba en el futuro, si fuese el caso.

¿Cada cuanto tiempo recomendáis a la persona repetirla?

Depende de cada circunstancia. Pero, por lo general, nosotros recomendamos una vez al año.

¿Y crees que las personas que acuden a vuestro centro a realizarse la prueba carecen de la información adecuada o tienen ideas erróneas respecto al VIH?

En gran medida sí. Porque aunque usualmente se suele decir que la información está al alcance de todo el mundo, por ejemplo en Internet, la experiencia nos dice todo lo contrario. Puede que haya información pero no siempre se asimila. Pero me gustaría puntualizar que este aspecto es muy particular, sobretodo porque cuando alguien nos visita comparte con nosotros la información de la que dispone, sus propias experiencias o la forma que tienen de vivir la pareja. Y lo que intentamos, básicamente, es intentar trabajar con ellos aquellos aspectos con mayor controversia o inexactitud. Por ejemplo, si soy yo el que penetra no pasa nada, que si no eyaculan dentro tampoco. Es decir, ideas equívocas que se van transmitiendo y a las que intentamos dar respuesta.

Entonces, ¿crees, por tanto, que es importante el trabajo educativo que hacéis con los usuarios?

Por supuesto. No me cabe ninguna duda que es muy eficaz, desde mi punto de vista, ofrecer al usuario herramientas para que él mismo pueda protegerse.

¿Y qué ocurre si el resultado es positivo?

En primer lugar, se intentan cubrir todos los aspectos emocionales de la persona ante la noticia de un resultado positivo. Luego, con posterioridad, hacemos la derivación a un centro hospitalario de referencia. Y esto es muy importante. Porque el VIH tiene un tratamiento muy efectivo. Además, ofrecemos al usuario la posibilidad de hacer con él un trabajo más específico en el ámbito no sólo emocional sino en el campo de los tratamientos. Para ello, ofrecemos al usuario el programa INFOTRAT, un programa gratuito de educación y asesoramiento en tratamientos para personas que viven con VIH, también impartido entre iguales.

Hablando un poco de la percepción de riesgo. Desde tu punto de vista, ¿percibes que los HSH son conscientes del alto riesgo que tienen de infectarse por VIH?

No. No lo son. Pero, al respecto, hay algo muy paradójico. Pese a no ser conscientes del alto riesgo que tienen, es el colectivo que se hace la prueba con más asiduidad, porque tienen, posiblemente, una conciencia mayor que el resto de la población. Pero, bajo mi punto de vista, cuando estás con un usuario dentro de la consulta, percibes que muchos no son conscientes. Y yo creo que la clave es la falta de visibilidad de la infección. El VIH ya no es visible, como lo fue durante los años de mayor crudeza de la epidemia, cuando no existían tratamientos eficaces contra la infección. Y, sin lugar a dudas, estamos en una posición de muy alto riesgo, porque hay una alta prevalencia de infección en el colectivo gay. Pero también me gustaría puntualizar algo que considero muy positivo. Es el hecho de que entre los usuarios que ya se han hecho la prueba con nosotros, existe un grado de percepción del alto riesgo que tienen de contraer la infección mayor que los que nos visitan por primera vez. Y esto refleja perfectamente el trabajo que intentamos hacer individualmente con cada uno.

Dices que hay una alta prevalencia de infección. ¿Se tienen datos respecto del porcentaje de hombres que hacen sexo con hombres que pueden estar infectados por VIH?

En Catalunya, la estimación ronda el 20%, según los datos del Centre d'Estudis Epidemiològics de les ITS/VIH/Sida de Catalunya (CEEISCAT). Pero, independientemente de la cifra exacta, el porcentaje y el riesgo son muy altos. Pero me gustaría puntualizar que tan sólo en BCN Checkpoint se detectan casi el 40% de las infecciones por VIH entre el colectivo HSH, que anualmente se reportan en Catalunya.

¿Qué le dirías a alguien que duda de hacerse la prueba del VIH, quizás por miedo a un posible resultado positivo?

Pues que el diagnóstico precoz es muy importante. Soy consciente de que a veces es complicado dar el paso, pero a mí siempre me gusta pensar en positivo, incluso con el VIH, y creo que es importante el hecho de despejar la incertidumbre y evitar una angustia en muchos casos innecesaria. Pero si llegado el caso el resultado saliese positivo, me gustaría decir que existen tratamientos muy efectivos. Por tanto, todo el tiempo que la persona deja pasar sin hacerse la prueba es tiempo perdido, sobretodo para su calidad de vida.

Para finalizar, ¿tenéis pensado ofrecer nuevos servicios, además del VIH y la sífilis?

Claro, ese es el objetivo. Al ser una población expuesta a infectarse por varias infecciones de transmisión sexual, no sólo a VIH, queremos ampliar nuestros servicios y ofrecer otro tipo de chequeos a la población homosexual, tal y como se hace en otras ciudades europeas o norteamericanas. Así que hemos empezado un proyecto pionero en España, el estudio Check-Ear, dirigido a hombres gays seronegativos, con un alto riesgo de infectarse y a los que se les ofrece la posibilidad de hacer otras pruebas, como es el caso del virus del papiloma humano, hepatitis, clamídia o gonorrea. Creo que es muy positivo el hecho de poner en marcha servicios tan completos en ITS en un grupo de población con una alta prevalencia en las mismas, como la comunidad gay.