Ferran Pujol: “La prevención del VIH no puede basarse únicamente en el uso del preservativo”

Por Javier Montilla




 

Aún a riesgo de parecer alarmista, estamos asistiendo a un preocupante incremento de diagnósticos de VIH entre hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres (HSH). Sin lugar a dudas, la detección precoz del virus es fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas, prevenir nuevas infecciones y reducir costes sanitarios. A este respecto, BCN Checkpoint es todo un centro de referencia. No sólo como espacio comunitario para la salud sexual de los hombres gais y otros HSH, sino como paradigma de trabajo multifocal en la detección del VIH y otras ITS, la contribución comunitaria a la investigación y el apoyo a las personas que viven con VIH.  Su director, Ferran Pujol, nos recibe para presentarnos su última campaña, “VIH. Los hechos en pocas palabras”, además de conversar sobre el enfoque por donde debería encaminarse la prevención del VIH.

Me gustaría empezar nuestra conversación departiendo acerca de la nueva campaña de BCN Checkpoint, “VIH. Los hechos en pocas palabras.” Lo primero que llama la atención respecto a anteriores campañas es que, además de incentivar la prueba de detección del VIH, parece enfocarse de un modo mucho más informativo de cara a la prevención de la infección.

Efectivamente, el principal objetivo de nuestras campañas ha sido y seguirá siendo fomentar el diagnóstico precoz del VIH. Pero en este caso, además de promover la realización de la prueba, hemos creído necesario proporcionar información breve y objetiva sobre de qué manera afecta el VIH a nuestro colectivo, para incrementar la percepción de riesgo mediante, como dice la propia campaña, una serie de datos o de hechos acerca de la infección y cómo esta afecta a los HSH.

 

¿Cree realmente que los HSH tienen una conciencia elevada del riesgo tan alto que tienen de infectarse?

Globalmente, los HSH tienen conciencia sobre la amenaza que supone el VIH, pero de ahí a decir que perciben el riesgo real de infectarse ya es otro asunto. Sin embargo, la percepción de riesgo parece bastante elevada entre aquellos que se hacen regularmente la prueba. De hecho, algunos datos preliminares del estudio ITACA, que entre otros objetivos pretende analizar la incidencia del VIH entre los HSH y que se está llevando a cabo en nuestro centro conjuntamente con el CEEISCAT (Centre d'Estudis Epidemiològics sobre les ITS/HIV/SIDA de Catalunya), muestran que el número de detecciones es muy superior en aquellas personas que visitan el centro por primera vez, que en aquellos usuarios que ya están dentro del estudio y a los cuales se les hace un seguimiento. Y que, consecuentemente, reciben información realista sobre las vías de transmisión y otras estrategias fundamentales para evitar la infección. Esto a simple vista es bastante lógico, puesto que aquella persona que suele hacerse con periodicidad la prueba en un centro como BCN Checkpoint, acaba teniendo una mejor información y preparación para intentar no infectarse.

De hecho, los HSH son el colectivo que más se protege, es decir, que más usa el preservativo y es, a la vez, el colectivo en el que más se ceba la infección…

En primer lugar, porque una epidemia tiene más probabilidades de extenderse dentro de un grupo de población pequeño y relativamente cerrado como es el HSH, que entre la población general. Por lo que respecta a la utilización del preservativo, los datos que reportan los usuarios de nuestro centro, que corroboran los resultados de diversos estudios en este sentido, evidencian que globalmente los hombres homosexuales utilizan condones con mucha frecuencia. Sin embargo, hay muchos factores que  pueden conducir a no utilizar el preservativo en algunas ocasiones. Y en un contexto donde la probabilidad de infectarse es muy elevada, una sola relación sexual desprotegida puede ser suficiente para contraer el virus.

 

Esto contrasta, pues, con la eterna fabulación que hay acerca de la relajación en el uso del preservativo dentro del colectivo HSH.

En mi opinión, seguir insistiendo en que el colectivo HSH se ha relajado es algo muy simplista. En realidad, creo que responde a la frustración de no encontrar respuestas a por qué, después de tantos años, no hemos sido capaces de detener el avance de la infección. Esta sensación de desánimo e impotencia conduce a que se quiera encontrar explicaciones en cuanto al fracaso en la prevención y, a veces, las respuestas a las crisis se determinan mediante la búsqueda de culpables. Por supuesto que es posible que se haya dado una situación de relajación en las conductas, porque las características actuales de la epidemia no producen la alarma social que ocasionó en los ochenta. Pero seguir insistiendo en la relajación de todo un colectivo me parece una actitud estigmatizante y culpabilizadora, porque convierte a las víctimas de la infección en culpables de la expansión de la misma.

 

¿Y por dónde deberían ir, en su opinión, las políticas preventivas?

Tradicionalmente, la prevención se ha enfocado de un modo muy reduccionista en el uso sistemático del condón. Algo que a primera vista puede parecer muy sencillo y eficaz, pero que en la práctica ya se ha visto que no es así. Centrar la prevención únicamente en el uso del preservativo en todas y cada una de las relaciones sexuales a lo largo de toda la vida y sin excepción, es pedir mucho y, sobre todo, hacerlo durante tres décadas seguidas. Así que el enfoque en la prevención debería ir por la sinergia de diferentes factores y no centrándose tan sólo en el condón.

 

¿Y qué propone?

Debería considerarse seriamente cualquier tipo de recurso o intervención que pueda demostrar alguna eficacia, máxime teniendo en cuenta la situación tan comprometida para los HSH. Por descontado que esto pasa por seguir fomentando el uso del preservativo y establecer una educación sexual específica para HSH que no sea puntual, sino que forme parte del eje de la educación y desarrollo de las personas. También hemos visto cómo facilitar el acceso a las pruebas de detección del VIH y su realización periódica tiene un gran impacto en la prevención de nuevas infecciones. Pero la prevención pasa también por la utilización de recursos biomédicos. De hecho, cada vez hay más evidencia de la efectividad del tratamiento como prevención. Las personas con VIH que siguen correctamente un tratamiento antirretroviral y que presentan una carga viral indetectable no pueden, salvo excepciones muy puntuales, transmitir el virus. Tampoco debe infravalorarse la importancia cada vez mayor que está adquiriendo la profilaxis post-exposición (PPE) y, más recientemente, la profilaxis pre-exposición (PPRE) –tratamientos para evitar la infección en el caso de una situación de riesgo–. Hay que tener en cuenta que ha sido gracias al uso de los tratamientos como prevención lo que ha logrado, por ejemplo, detener la transmisión del virus de madre a hijo. O en otro tipo de contexto: ¿Cómo se previene el riesgo de contraer la malaria sino con un tratamiento profiláctico?

 

¿Pero hay algún estudio que evidencie la efectividad de las profilaxis como método de protección contra la infección?

Absolutamente. No cabe ninguna duda sobre la eficacia de la PPE, por ello está disponible en los hospitales de la red pública. Pero además, recientemente se han presentado los datos del estudio iPrEx, que es un estudio multicéntrico desarrollado en su mayor parte entre HSH de Latinoamérica, pero también en Sudáfrica, Tailandia y EEUU sobre la profilaxis pre-exposición. Es decir, sobre la ingesta de antirretrovirales, en este caso de un modo continuado, para prevenir el VIH. El estudio ha mostrado unos datos muy espectaculares publicados en el New England Journal of Medicine. Los participantes en el estudio obtuvieron una protección global frente a la infección del 44%, comparado al grupo de control que no tomó la medicación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos los participantes tomaron siempre y de forma correcta la medicación. En aquellos que sí tomaron los fármacos de forma consistente, la protección llegó al 73%. Y esto es algo importantísimo, sin precedentes. Con unos índices de protección muy superiores a los alcanzados hasta ahora por los geles microbicidas o cualquier intento de vacuna. Estamos obligados pues a seguir trabajando en este terreno para, en un futuro no tan lejano, poder sumar este método a la prevención tradicional mediante el uso del preservativo. De hecho, en BCN Checkpoint estamos evaluando la viabilidad de poner en marcha un estudio para seguir investigando sobre la eficacia y seguridad de los tratamientos antirretrovirales ofrecidos como prevención en subgrupos de HSH con alto riesgo de infección. Pero me gustaría puntualizar que estas estrategias no están pensadas para el total de la población, sino para aquellos grupos, como algunos de los HSH, donde la probabilidad de infectarse es tan desmesurada que resulta imprescindible invertir en nuevos recursos y estrategias que demuestren eficacia, porque la situación así lo exige.

Ya que se refiere a recursos que demuestren eficacia, esto último es, quizás, una de las razones de ser de BCN Checkpoint, no únicamente como centro de detección del VIH, sino como un centro educacional y pedagógico…

Efectivamente. El colectivo HSH, habitualmente, ha visto negada la educación sexual. De hecho, hace algún tiempo llevamos a cabo una encuesta entre un amplio número de nuestros usuarios, más de 1.500 en concreto, y más del 80% admitieron no haber recibido jamás información específica sobre la transmisión del VIH entre hombres. Ni  en el ámbito educativo o familiar ni, tampoco, en el sanitario. Lo que teniendo en cuenta las circunstancias por las que atraviesa el colectivo HSH, constituye un verdadero acto de homofobia por parte de una sociedad que, en algunas circunstancias, nos sigue siendo hostil. Por tanto, la prueba ofrecida de forma periódica, nos permite trabajar en este tipo de aspectos y paliar los efectos de esta inadmisible discriminación a la que, generación tras generación, se ven sometidos los HSH.

A mi juicio, quizás uno de los mayores avances en la lucha contra el VIH ha sido ampliar más allá del contexto médico la realización de la prueba y poder implementar espacios comunitarios para que se lleve a cabo de una forma libre, sin coacciones ni tapujos…

El trabajo entre pares es importantísimo para poder alcanzar de una forma eficaz a grupos de población especialmente vulnerables a la infección y que, por diversos motivos, no se sienten cómodos en la sanidad pública. No tengo, pues, ninguna duda que intervenciones como la de BCN Checkpoint, con la introducción de la prueba rápida a gran escala y facilitando el acceso a la misma de la forma en que lo estamos haciendo, constituye una de las actuaciones más eficaces que se hayan podido llevar a cabo en el terreno del VIH.

Ese éxito, me lleva a preguntarle por el interés internacional que ha suscitado el modelo de intervención comunitaria desarrollado por BCN Checkpoint, cuya importancia llevó a países de nuestro entorno como Francia o Portugal a implementar modelos similares.

Es cierto, nuestro modelo de intervención, por sus excelentes resultados, ha servido de ejemplo para otros países y despertado gran interés por parte de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales a nivel internacional. Es el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Europeo para el Control y la Prevención de las Enfermedades (ECDC) o la Oficina de  Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNOCD), con quienes colaboramos como asesores y que han confiado en nuestro modelo de trabajo para implementar intervenciones comunitarias dirigidas al diagnóstico precoz. También se han interesado por nuestro modelo de formación de educadores comunitarios. Y no sólo en el contexto HSH, sino también aplicable a otros grupos de población altamente vulnerables a la infección.

 

¿En qué consiste la formación de un educador comunitario?

En BCN Checkpoint somos muy estrictos tanto en la formación de nuestros educadores como en la calidad de los servicios que ofrecemos. Porque si sacamos la prueba del VIH del contexto médico tradicional, está claro que no cualquiera está capacitado para llevarla a cabo. No olvidemos que, en general, un diagnóstico de VIH sigue teniendo un gran impacto y puede resultar muy traumático para las personas afectadas, especialmente si no se interviene sobre ellas de una forma inmediata y adecuada. Y para ello, el educador que realiza la prueba debe disponer de habilidades además de una amplia formación. Por tanto, nuestros técnicos cuentan de entrada con una sólida base profesional. Por ejemplo, entre los educadores que trabajan en el servicio de la prueba en BCN Checkpoint, contamos con médicos, enfermeros y farmacéuticos, pero aun así son sometidos a un período de formación específico muy exhaustivo, y no se les permite intervenir hasta que no son capaces de completar todo el complejo proceso, que va desde recibir con empatía al usuario hasta comunicarle adecuadamente el resultado de la prueba. Además, en un riguroso proceso de formación continuada, nuestros educadores toman parte en sesiones formativas mensuales en las que se les actualiza sobre todo cuanto pueda ser novedoso y de interés en el terreno del VIH y otras ITS, y en definitiva sobre todos aquellos aspectos que harán que puedan desarrollar su trabajo con total profesionalidad. Por otra parte, se realizan controles de calidad periódicos, a la vez que también evaluamos el grado de satisfacción de nuestros usuarios mediante encuestas.

 

Cuando antes mencionaba los buenos resultados conseguidos, ¿se refería a que una gran parte de las nuevas infecciones por VIH en HSH en Cataluña se están detectando en BCN Checkpoint?

Así es. El número de infecciones que anualmente se detectan en nuestro centro, supone más del 50% del total de nuevos casos que se notifican y reportan anualmente en Cataluña. Sin embargo, este dato es solamente orientativo en cuanto que pone de manifiesto la gran capacidad de nuestro centro en la detección de la infección. Pero para no subestimar el gran impacto que realmente tiene el VIH entre los HSH, debemos de tener en cuenta que en Cataluña el registro epidemiológico de nuevas infecciones ha sido voluntario hasta el pasado mes de enero –en que el VIH pasó a ser de declaración obligatoria– equiparándose a otras ITS como puede ser la sífilis. Por lo tanto, el registro oficial de casos no refleja de forma exhaustiva la realidad. De todas formas, más de cien nuevos casos detectados por año en nuestro centro son muchos casos, se mire como se mire. Lo que debería llevarnos a una reflexión colectiva sobre lo que está ocurriendo.                                            

Además, BCN Checkpoint no solamente resulta extraordinariamente eficaz en cuanto a la detección del VIH y otras ITS, sino que nuestro centro colabora de forma notable en la investigación. Por ejemplo, mediante el estudio Check-ear no solamente podemos ofrecer a nuestros usuarios cribajes y tratamiento de las principales ITS, sino que las muestras biológicas extraídas a los participantes sirven para que más de 60 científicos del programa HIVACAT –el proyecto conjunto de los hospitales Clínic y Germans Trias i Pujol para la investigación de una vacuna contra el VIH– puedan estudiar, desde estadios iniciales de la infección, varios virus y bacterias relacionados con la transmisión sexual: principalmente el VIH, pero también los virus de las hepatitis A, B y C, el virus del papiloma humano, la sífilis, clamidias y gonococos.