ANHEDONIA, incapacidad para disfrutar de los la vida

 ANHEDONIA, incapacidad para disfrutar de los la vida
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El término «anhedonia» fue descrito, por primera vez, por el psicólogo francés Ribot en 1986, cuando publicó su libro sobre la psicología de los sentimientos. La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades de la vida. Se considera una falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros. Constituye uno de los síntomas o indicadores más claros de depresión, aunque puede estar presente en otros trastornos como la esquizofrenia.

La cultura tiene una gran influencia: una conducta puede ser aceptada por un grupo cultural y no ser bien vista por otros. Los factores biológicos son la causa principal donde se encuentran las influencias perinatales y la salud física. Es el médico psiquiatra el que determinará si es normal o anormal.

Algunas personas que padecen anhedonia son incapaces de experimentar placer y disfrute en ninguna circunstancia, mientras, en otros casos, el problema se reduce a aspectos concretos, como el apetito por la comida, las relaciones sexuales, las relaciones sociales o las actividades de ocio. En las últimas décadas, se ha evidenciado la importancia de la ANHEDONIA como síntoma fundamental en diversos trastornos neuropsiquiátricos, como la depresión y esquizofrenia.

Cuando una persona sufre una depresión profunda, nada le motiva ni le alegra o le hace disfrutar. La persona deprimida se queda «congelada» emocionalmente, incluso respecto a las personas que más quiere o las actividades que más le hacían disfrutar.
La anhedonia de la depresión aparecerá, más frecuentemente, tras situaciones estresantes y disgustos. Según desaparezcan los síntomas de la depresión, también irá desapareciendo la anhedonia. También es interesante recordar que muchos casos de depresión no son diagnosticados, a menudo porque quienes la sufren sienten reparos a la hora de admitir su condición.

Los criterios generales para diagnosticarla como un trastorno son ver el grado de insatisfacción con las capacidades y logros del paciente, evaluar sus relaciones interpersonales y la forma en que afronta los acontecimientos de su vida. Lo importante es que el paciente aprenda a aceptar los hechos como se presentan; si su comportamiento le causa un daño a él y a los demás entonces se transforma en una patología que debe que ser tratada. Hemos de tener en cuenta que unos dos millones de españoles padecen depresión, y que seis millones de españoles la padecerán a lo largo de su vida. Este trastorno también se puede dar en los adictos a las drogas y en los enfermos con trastornos de ansiedad.

La anhedonia, como trastorno, es la incapacidad de disfrutar de los placeres de la vida. Históricamente, el hedonismo ha sido algo muy criticado por la cultura judeo-cristiana en la que estamos inmersos. Claro que también lo ha sido la homosexualidad y, si están radicalmente equivocados en su concepto de la homosexualidad, ¿por qué no iban a estarlo en su concepto del hedonismo? El ser humano, de forma innata tiene la capacidad de disfrutar de los placeres que el entorno le ofrece: placeres sensuales (comida, bebida, música, ropa, etc.), placeres estéticos (la belleza en todas sus manifestaciones, el arte, los paisajes), placeres emocionales (sentirse querido, reír, ilusionarse) y placeres sociales (conseguir logros, destacar en algo, tener buenos amigos, salir en grupo). Disfrutar de estos placeres es algo absolutamente imprescindible para un buen funcionamiento emocional.

Autorreforzarse, darnos esos pequeños placeres de vez en cuando, sentir que nos quieren, reír, abrigarse bajo una manta en el sofá́ viendo una peli, son placeres que no solamente nos hacen la vida más cómoda, sino que fortalecen nuestro sistema emocional. Son su combustible, la reserva de energías para poder mantenernos optimistas y animosos cuando vengan momentos malos. Si todo lo que nos envuelve son problemas y nunca nos damos un gusto ¿en qué se habrá convertido nuestra vida? Equilibrar estos aspectos depende de nosotros mismos, así́ que mejor no hacer caso a quienes que aseguran que debemos mortificarnos en este valle de lágrimas y dejarles que se fustiguen y continúen con sus penitencias mientras salimos a tomar unas copas con los amigos que nos quieren (que nos lo hemos ganado y nuestro sistema emocional lo agradecerá́). Quiérete a ti mismo por encima de todo, ten tu punto hedonista y disfruta de las maravillas de la vida. Para eso se están ahí.

 

 

 

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