Cerveza, Gazpacho y horchata nos ayuda a mantener a raya las enfermedades cardiovasculares

Con la llegada del verano y por consiguiente el calor, aumentamos la cantidad de líquidos que ingerimos, y ciertamente no solo bebemos agua para calmar nuestra sed. Disponemos a nuestro alcance una gran diversidad de bebidas a las que recurrimos para hidratarnos y disfrutar a lo largo del día en nuestros momentos de ocio. Pero muchos desconocemos cuáles son los beneficios que las bebidas más populares del verano aportan a nuestra salud.

La cerveza, una de las bebidas más consumidas en España, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares gracias a que consigue aumentar el colesterol bueno (HDL) y los polifenoles, protege frente enfermedades neurodegenerativas y mejora la salud ósea por su contenido en silicio. Además, tiene un efecto antinflamatorio y antibiótico gracias al lúpulo, uno de sus componentes esenciales. La cerveza, por su sabor, aroma y por estar carbonatada, y más aún servida fría, se acepta mejor que el agua en situaciones en las que aún no ha aparecido la sed, como sería en un 2% de las deshidrataciones que comprometen el rendimiento deportivo pero que no son lo suficientemente significativas como para generar sed.

Uno de los refrescos más conocidos del verano, son los granizados, una bebida helada que se sirve cuando aún está cristalizada. El sorbete, en cambio, está a medio camino entre el granizado y el helado, contiene menos grasa que los helados cremosos, pero mayor cantidad de azúcar. El principal componente de los granizados es el agua, cuya presencia representa alrededor de un 85-90% de su composición. Por tanto, su contenido calórico no es muy elevado, ronda las 60-70 calorías por cada 100 mililitros. En su elaboración no se emplean materias grasas (a diferencia de los helados cremosos), por lo cual no nos aportan grasa ni colesterol. Sin embargo, conviene no abusar del consumo de estos productos dado que, aunque no tienen grasas, aportan azúcar en cantidades significativas. La ausencia de grasa y colesterol en su composición puede ser un aspecto positivo para personas con niveles elevados de colesterol en sangre que quieran darse un capricho de vez en cuando. No obstante, conviene que el consumo de estos productos tenga lugar de forma esporádica para evitar el exceso de azúcar en la dieta.

Otra de las atractivas bebidas veraniegas es la horchata, consumida en sus dos versiones, líquida y granizada, y cuyos ingredientes básicos son el agua, la chufa y el azúcar. La horchata es una bebida energética rica en azúcares y grasas saludables, “muy recomendable para todas las edades, pero especialmente para los pacientes con enfermedades cardiovasculares que no padezcan de sobrepeso”. Su bajo contenido en sodio y elevado en potasio la hace muy aconsejable para pacientes hipertensos. Ayuda en la recuperación de procesos diarreicos por sus propiedades astringentes y, al no tener colesterol, gluten ni lactosa, es apta para los que padecen intolerancias. Sin embargo, no es aconsejable para pacientes diabéticos por su alto contenido en sacarosa.

Indudablemente el gazpacho, otro de las grandes bebidas del verano, con gran aporte de beneficios nutricionales de todos y cada uno de sus ingredientes sin sufrir ningún tipo de degradación por el calor que ocasiona el cocinado: “Vitamina C en los pimientos y tomate, vitamina E del tomate y del aceite de oliva virgen extra, antioxidantes, como licopeno del tomate, vitamina para el sol del verano y además cuida nuestra piel. Nos aporta gran cantidad de fibra, que favorece el tránsito intestinal y promueve la limpieza de nuestro organismo. Contiene también minerales como el fósforo, hierro, calcio, magnesio, zinc, cobre, potasio y sodio. Es por ello que el gazpacho es considerado como una bebida isotónica debido a su contenido en agua y sales minerales. El gazpacho además ayuda a reducir la presión arterial. “El consumo de los principales ingredientes naturales del gazpacho de forma separada ya se vincula con una reducción de la presión arterial. La hipertensión arterial es una condición que afecta a un 25% de la población adulta y es el principal factor de riesgo de los infartos miocárdicos y cerebrales.

Otro de los refrescos que está teniendo mucho auge, sobre todo entre los deportistas, son las bebidas isotónicas, que favorecen el rendimiento deportivo y ayudan a reponer rápidamente las pérdidas ocasionadas por el ejercicio físico intenso. Su aporte en agua evita la deshidratación, y la concentración de hidratos de carbono (6 – 8%) es efectiva para mantener el equilibrio de líquidos, proporcionar energía, mantener los niveles de glucosa en sangre y acelerar la absorción de agua. Los electrolitos ayudan a mantener el equilibrio hídrico, la función nerviosa y la contracción muscular.

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