Todos sabemos que la mejor manera de conocer una ciudad es a través de sus calles. En algunas ocasiones deberemos caminar más de lo previsto o incluso involucrarnos como auténticos lugareños para conocer más sobre su historia y sus costumbres. En este caso Dublín nos lo pone muy fácil. El casco antiguo resulta muy accesible y cercano por lo que la mayoría de los puntos de interés se encuentran en los alrededores del río Liffey. Una opción muy atractiva para realizar una vista previa de la ciudad es subirse a la segunda planta descapotada de los Dublín Bus Tour “Hop-on Hop-off” de color verde (Gratuitos con la Dublin Freedom Card). Desde aquí podremos contemplar las calles desde lo alto, mientras el conductor-guía explica por megafonía cada punto de interés mientras hacemos el recorrido. Cuenta con numerosas paradas en frente de los principales puntos de interés en las cuales es posible subir y bajar a voluntad. Es la mejor alternativa si queremos “ir al grano” sin tener que caminar en exceso por el ajetreado centro de la ciudad.

Halfpenny Bridge

Halfpenny Bridge

Una visita a Dublín no podría empezar de otra manera que conociendo su gran pasado histórico, concretamente el del siglo XVIII, un momento de prosperidad que sirvió de excusa para finalizar la estructura arquitectónica y urbana de la Edad Media, dando lugar a un estilo nuevo, el georgiano. Nuevas calles, amplias avenidas y plazas rodeadas por varias hileras de edificios de viviendas de estilo georgiano, con cuidadas fachadas que han permanecido intactas con el paso del tiempo. Una transformación que se dio en el norte del río Liffey, culminando en las principales calles como Baggot St, Fitzwilliam y los alrededores de Merrion Square, en el sur. Actualmente, se considera uno de los barrios más caros de la ciudad y muchos de los edificios se utilizan como oficinas, despachos de abogados, estudios de ingeniería, entre otros. También es uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad, debido a las famosas y pintorescas puertas georgianas, que rompen completamente la estética tosca y fría de las fachadas con un toque alegre de color.

Catedral de Saint Patrick

Catedral de Saint Patrick

Para desconectar de lo urbano podemos respirar aire puro en el elegante parque de St Stephen’s Green, un majestuoso oasis que destaca por su enorme estanque y la belleza de sus jardines, o también el parque Merrion, a dos manzanas del anterior, donde se puede aprovechar para hacer una visita a la estatua de  Oscar Wilde en homenaje al famoso escritor dublinés. Muy cerca de aquí se encuentran el casco antiguo y las principales calles del centro, como es King’s St y Grafton St, con numerosos restaurantes, pubs y comercios de todo tipo. Pasear por las calles del centro de Dublín es un auténtico plan para muchos. Tan solo observar las concurridas y ruidosas calles repletas de turistas y dublineses, o las pintorescas fachadas de los edificios, ya es todo un espectáculo que merece la pena conocer.

Patio interior Trinity College

Patio interior Trinity College

Los irlandeses también se caracterizan por tener fama de ser grandes constructores. El clima irlandés ha obligado a que las construcciones sean más duraderas ya desde la antigüedad, por lo que gran parte de los edificios del siglo XVIII que podemos encontrar en el casco histórico se siguen usando como viviendas o como comercios. Es el caso del George’s St. Arcade, el primer centro comercial construido en Dublín durante la época victoriana, que desde 1881 mantiene su uso y arquitectura interior intacta. El interior de este edificio destaca por sus comercios que atraen cada vez más a jóvenes interesados por los artículos originales que se pueden adquirir. Aquí podremos encontrar tiendas de accesorios para piercings, tattoos, ropa de segunda mano y retro, antigüedades, filatelia, así como cafeterías y comercios de decoración. Un paraíso para los amantes de las tribus urbanas y de la moda moderna.

la gran Biblioteca del Trinity College

la gran Biblioteca del Trinity College

Otro ejemplo del afán dublinés por reconvertir sus antiguos edificios en nuevos y modernos espacios abiertos al público es el Powercourt TownHouse. Construido en 1774, antiguamente fue una de las mansiones más importantes de la burguesía irlandesa. Más tarde se convertiría en hospital y actualmente es uno de los centros comerciales más bonitos y acogedores de la ciudad. Un espacio para almorzar en su patio central o descubrir sus pequeñas boutiques especializadas que lo rodean. La belleza y la arquitectura interior hacen de este espacio un lugar digno de visitar. Su interior alberga cafeterías, pastelerías, restaurantes y tiendas de moda de alto nivel.

Durante nuestro tour por el centro de la ciudad podemos aprovechar para hacer una visita a la estatua de uno de los personajes ficticios más influyentes de la cultura irlandesa, la famosa Molly Malone. Su popularidad se debe a la canción compuesta por James Yorkston en 1880 convertida en himno popular irlandés que narra la historia de Molly, una hermosa y conocida pescadera que murió en plena calle. La mujer, muy conocida en la ciudad, recorría las calles de la zona portuaria de Dublín con su carro mientras pregonaba sus mejillones y berberechos en forma de cánticos. Actualmente podemos encontrar su estatua en la calle Grafton, muy cerca de la oficina de turismo.

Músicos callejeros en Dublin

Músicos callejeros en Dublin

Al este, se encuentra la catedral más grande de la isla, centro de peregrinaje de todo irlandés y la más importante de Irlanda, la conocida y clamada Catedral de Saint Patrick, donde según la leyenda, San Patricio, bautizaba a aquellos que se convertían del paganismo al cristianismo. Se trata de un espacio único y especial repleto de historias que ayudará a todo visitante a aprender más sobre la historia y cultura irlandesas. Construida en piedra en 1191 (de la época anglo-normanda) y de una arquitectura impresionante, en su interior encontraremos una gran capilla completamente ornamentada con estatuas y tumbas de célebres personajes históricos como la del aventurero Richard Boyle, el conde Cork y Jonathan Swift, decano de esta iglesia catedral y autor del famoso libro los Viajes de Gulliver. El edificio fue brutalmente castigado por las numerosas inundaciones, incendios y conquistas, por lo que la mayoría de lo que podemos apreciar es el fruto de una restauración del siglo XIX. La visita al interior de la catedral es previo pago y gratuita con la tarjeta Dublin Pass.

Monumento Oscar Wilde

Monumento Oscar Wilde

Desde Cook Street también se puede apreciar la muralla normanda de la ciudad y más adelante, en Dame Street, el Dublin Castle, la antigua sede del dominio inglés en Irlanda hasta 1922. El antiguo castillo construido por el señorío británico (1171-1541) estaba formado por dos bastiones circulares en cada esquina que se alzaban sobre un emplazamiento vikingo muy antiguo y formaban parte de los muros de la ciudad amurallada, bajo los cuales fluía el agua del foso del castillo. En el siglo XVIII se construyó un edificio anexo que actualmente se utiliza para reuniones de estado, investiduras presidenciales y ocasionalmente como sede de cumbres europeas. Aquí encontraremos también los apartamentos reales, donde residía el virrey inglés hasta que el castillo se devolvió al Estado irlandés. También se puede aprovechar para visitar los jardines de Dubh Linn, un precioso parque donde antiguamente se ubicaba una antigua balsa en la que atracaban los barcos vikingos de color negro que navegaban por el río Poddle, actualmente subterráneo. El pintoresco jardín es otro elegante oasis de tranquilidad en medio de la bulliciosa ciudad, perfecto para fotografiar la mejor estampa del castillo de Dublín junto a sus jardines.

Musica en directo en todos los bares y pub's

Musica en directo en todos los bares y pub’s

La ciudad está partida por la mitad por el río Liffey, que fluye de oeste a este junto con sus avenidas, que discurren paralelamente a lo largo de su cauce. Se puede cruzar por diversos puentes, todos ellos dignos de admirar y fotografiar. Los más famosos son el pintoresco Ha’Penny Bridge, el Millenium Bridge, que une Ormond Quay Lower con Wellington Quay y el fascinante Samuel Beckett Bridge, construido por el arquitecto español Santiago Calatrava, que une los nuevos barrios de la ciudad, cuya panorámica combina a la perfección con el diseño vanguardista del Dublin Convention Center situado enfrente.

La zona norte destaca principalmente por la gran calle O’Connell, que sin duda es la más importante, imponente y característica de todo Dublín. Es la calle más ajetreada de la capital debido a la gran cantidad de comercios, restaurantes, bancos y cines que existen. Aquí se encuentra el majestuoso y emblemático edificio general de Correos, donde los rebeldes de la Independencia Irlandesa establecieron su cuartel general. El monumento de Daniel O’Conell, el “libertador” de Irlanda. Y también, en su parte central, el Spire of Dublin, una impresionante columna de acero inoxidable de más de 120 m de altura instalada en el 2003, que simboliza la “nueva era” de Dublín.

Ambiente fenomenal en los pub's Irlandeses

Ambiente fenomenal en los pub’s Irlandeses

Además de lo mencionado, es de imprescindible visita:

El Trinity College: la famosa universidad de Dublín. El principal atractivo de este complejo reside en su patio interior, donde se encuentra la más noble reunión de edificios clásicos de la ciudad. Su visita debería incluir un paseo por las cuatro plazas, el museo y como no, la gran Biblioteca del Trinity College (1712), que expone la mejor y más amplia colección de manuscritos y libros antiguos que hay en Irlanda con más de 200.000 ejemplares. El más importante: el Libro de Kells.

El Museo EPIC Ireland: un espacio en el que sus visitantes se embarcan en un viaje interactivo a través del tiempo en el que conocerán la historia de Irlanda y sus gentes, desde los orígenes hasta la actualidad.

La Guinness Storehouse: Para muchos, la fabrica Guinness es el elemento central de la ciudad, por lo que un viaje a esta vibrante capital quedaría incompleto sin una visita al hogar de la Guinness. Aquí se encuentra todo lo que hay que saber sobre la cerveza más famosa del mundo. Una espectacular historia que comienza hace 250 años y finaliza, como no podía ser de otro modo, en el bar, en compañía de una pinta del mejor néctar negro a cuenta de la casa.

 

AMBIENTE GAY

Se concentra alrededor del Temple Bar, en su mayoría son pubs, restaurantes y alguna disco de lo más divertida.

Más información:

http://www.gay-ireland.com/dublin-gay-scene

www.ireland.com/es

 

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