¡Resfriados de verano, los peores!!

 ¡Resfriados de verano, los peores!!

Resfriados de verano

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Cuando llega el calor es como si se nos olvidasen los peligros que corre nuestra salud a la hora de exponernos a cambios bruscos de temperatura.

Los resfriados veraniegos afectan a alrededor de dos millones de personas en nuestro país, el 20% de la población, y en el 80% de los casos están vinculados a los cambios bruscos de temperatura generados por el abuso del aire acondicionado.

Durante la temporada veraniega el sofoco nos acecha, y nos conmina a recurrir a una vestimenta más liviana, lo cual, sumado a los terribles aires acondicionados, hace que seamos víctimas del resfriado veraniego.

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Y es que el resfriado veraniego es el peor, sobre todo en las personas mayores, que pueden llegar de pasar un invierno un tanto difícil  y les sobreviene  con un sistema inmunológico deprimido, con lo que puede ser el más peligroso. Las diferencias térmicas son su principal causa. Aunque durante el día la temperatura sea elevada por la noche siempre va a descender y tenemos que tenerlo previsto y recurrir a la ropa adecuada tanto si vamos a estar fuera de casa como si ese descenso nos pilla ya descansando.

También tenemos que tener muy en cuenta que a lo largo del día los cambios de temperatura se producen constantemente, siendo, sin duda los grandes aliados del resfriado veraniego. En el metro, en el bus, una calle con corrientes, en el supermercado, en el cine… Los expertos recomiendan que la diferencia entre el exterior y el interior (del hogar o la oficina) no supere los 10 grados, así que dependerá de vuestra ciudad, pero lo recomendable suele oscilar entre los 23 y los 26 grados, aunque lo recomendable no es siempre lo que nos encontramos y es que las cosas como son, trabajar a 26 grados tampoco es fácil. Así que si nos tiramos ocho horas en la oficina a unos 23 grados y cuando salimos aún hay 30 en la calle, nuestro cuerpo lo notará. Por lo que lo de llevar un pañuelo o una chaqueta, incluso dejarlo en la oficina, es más que recomendable.

Tos, mucosidad, escalofríos, dolor de cabeza, de garganta…los síntomas del resfriado veraniego son de sobra conocidos, pero se llevan peor precisamente por la temperatura exterior y también porque hay más opciones de ocio a las que tendremos que renunciar mientras el dichoso resfriado veraniego nos “invada”.

¿Qué vas a un área comercial? Aire acondicionado por doquier. ¿Te encuentras en la oficina? El aire acondicionado es tu inseparable compañero… y así en aviones, trenes, bancos e incluso en el supermercado.

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Cual cosa no está nada desdeñable tampoco, pero el aire frío contrastado al infierno vivo de temperatura que nos espera en las calles o en casa (en dónde la mayoría de las veces solo contamos con un ventilador o abanico para apagar el calor), se convierte en una auténtica amenaza que germina en nuestros cuerpos el temido catarro veraniego.

Al contrario de los de invierno, causados por el rhinovirus, los resfriados de verano son causados por el enterovirus, que, además, suele venir acompañado de síntomas como estornudos, congestión y fiebre; incluso diarrea, la cual es fácil de prevenir manteniendo una buena higiene.

Pero ni los resfriados, ni el calor ni el frío podrán fastidiar tu mejor momento, y basta con ser consciente de cómo prevenirlo, para evitar caer en los inefables brazos de los pañuelillos de papel y de la manta y que la salud reine a sus anchas durante el verano.

Así que para no tener que quedarnos en la cama mientras los demás se van a la piscina, es importante mantener la temperatura del aire acondicionado entre los 22 y 24 grados, y poner atención en la humedad del ambiente para evitar sequedad de garganta y heridas en el interior de la nariz.

El stress y la ansiedad no suelen estar vinculados a las vacaciones, pero también son factores que debilitan al sistema inmunológico. ¿La razón? Planear las vacaciones, renovar el pasaporte, hacer maletas, reservar hotel… el stress ataca todo el año.

Tampoco hay que olvidarse de beber abundantes líquidos, tener una ingesta extra de vitamina C, lavarse las manos con frecuencia, taparse la boca al estornudar y reducir el consumo de cafeína, la cual repercute de manera negativa en el sistema inmune.

Pasos básicos pero que muchas veces se nos olvidan a la hora de prevenir los resfriados veraniegos.

Así que ya lo sabes, con una buena alimentación y la prevención (así como llevar un jersey cada vez que te vas de compras o a la oficina), este verano no va haber quien te pare. ¡verano, allá vamos!

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